jueves, 8 de septiembre de 2011

Cambios

Y de repente el cambio ha llegado, y aquí estoy, en un pueblo nuevo, una escuela nueva y un entorno totalmente nuevo. Me he tirado casi un mes, que parecía una exploradora, buscando posibilidades para "sobrevivir" y con el alma descolocada, de arriba a abajo.
Casi necesitaba este respiro, pero me llegó en un momento equivocado, cuando ya no me apetecía moverme de casa y de mi gente, de todos aquellos que me rodeaban. Me he preguntado muchas veces la razón y entiendo que aún no es el momento de que yo la sepa. Siento que es como una estación, en un largo viaje. Siento que no es mi sitio, que no es donde voy a quedarme. Y aquí estoy...
Quizás me equivoque, pero desde que salí de Jerez hace ya dos semanas, parece que todo se ha precipitado. No han dejado de suceder cosas, muchas muy buenas y algunas muy tristes.
Sentir las voces de tu familia, de tus amigos desde la lejanía, se hace duro en momentos como los de este pasado fin de semana. Cuando te encantaría estar cerca de ese amigo que lo está pasando mal y que sabes que sería importante que estuvieras cerca en ese momento. Imagino que todo esto me ayudará a crecer y a evolucionar, pero... lo dicho, ahora mismo no me sentía con el ánimo de estar aquí donde estoy.
Me he sentido muy arropada por todos aquellos a los que quiero, algunos me han ayudado a construir mi hogar aquí en San Roque y me han dado mucho más de lo que ellos imaginan, ya que no me he sentido sola; otros con sus llamadas simplemente también me han ayudado a tirar para adelante. Todos aunque no lo sepais habeis sido importante de este paso... un bastón, ... una mano tendida,... una sonrisa,... una comida compartida... una llamada de teléfono para que yo me sienta bien aquí.
Ahora espero que todos seais parte de este rinconcito en San Roque, y que vengais a verme, que me llameis y demás....
Gracias a mi familia, sobre todo a mi madre, que es una luchadora.
Gracias a mis amigos: a Pilar, Manuel y Clara por la sonrisa de Lucía; a Rosa, Elo y Sandra por hacer de este rincon algo más habitable, a Antón por esa mano tendida y por las risas "químicas" que nos hemos gastado; a Alberto, Fran, Maia, Julia, Victoria y Vane por sus llamadas y sus consejos; a Isilla por estar detrás del ordenata y aguantarme todas las noches y a todos aquellos a los que nombro, pero que también están en mi corazón...

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