martes, 12 de marzo de 2013

Oda a una mujer

 

Nacemos, crecemos, vivimos y maduramos … en este camino nos acompaña la sabiduría de nuestras madres, de la que a veces incluso se olvidan; también la protección de los nuestros que nos sirven de colchón ( aunque no siempre), en los malos momentos; la mano de aquellos amigos muy cercanos y más lejanos que van dejando huella bajo nuestra piel y hacen que nuestro corazón se llene de alegría,… tantos, tantos... quieren darnos, que se olvidan de respetar nuestra esencia, nuestro ser.

Y de ahí surgen los miedos, los temores, aquellas malas ideas que anidan en nuestra cabeza, que palpitan en nuestro corazón y que nos acobardan y nos hacen olvidar el camino que nos lleva a nosotras mismas…

Nos olvidamos tanto, que nos conformamos con poco,

Nos olvidamos tanto, que no nos creemos nada,

Nos olvidamos tanto que nos castigamos cuando algo no ha ido bien,

Nos olvidamos tanto que tan sólo una leve sonrisa, una leve caricia nos parece mucho,

Nos olvidamos tanto, que olvidamos ser nosotras mismas,

Olvidamos reir, llorar, cantar, bailar, crecer, llorar, pasear, disfrutar, emocionar,…

A vosotras, que en estos últimos días me habéis acompañado en mis momentos bajos igual que yo ahora os acompaño en los vuestros, va este canto de optimismo.

¿Habéis mirado bajo vuestra piel? ¿En vuestro corazón? Hay mujeres bellas, bellísimas, que resplandecen, que tienen fé, que ansían por crecer, por ser felices, por vivir. ¿Cómo lo sé? Porque me habéis dejado mirar ahí dentro…

Nos sentimos tan pequeñas, tan frágiles, tan llenas de dolor que nos olvidamos de llenarnos de amor,de dulzura, de alegría, de optimismo, de vitalidad, de ilusión… nos quedamos de alguna forma ancladas en ese dolor que nos desgarra y que no nos deja vivir el presente ni llegar al futuro.

Como una de vosotros me dijo un día, serás feliz, aquel en el que tu compañero de camino no deje de hacerte reir aún en los malos momentos… Quizás sea una ilusa, pero creo que esas palabras son verdad y siento que algún día sentiré esa plenitud para olvidar el dolor que causaron otros… Sé que un día no sentiré el frío de la soledad que siento a veces…

Día a día, en este aprendizaje constante que es la vida… voy aprendiendo poco a poco que la persona que tenéis delante no es para nada quien piensa ser,… que es mucho más de aquello que siente en su interior…

Que ha olvidado al igual que vosotras que es grande, que es atractiva, que es generosa, que es inteligente, que es madura, que ha crecido mucho más de lo que ella pensaba…que había olvidado su esencia, aquellas que otros intentaron robarle porque ella misma les dio permiso…porque su falta de amor a sí misma, le desgarró el alma y el corazón… le faltó coraje para no creer en todo esto… Que cuando alguien le recuerda su valía siente miedo y vergüenza, porque olvidó aquello de sentirse bien porque no se lo merecía…

Lo único que nos queda, somos nosotras mísmas y nos merecemos lo mejor; somos las mejores compañeras de nuestra alma y de nuestro corazón, somos la que mejor nos conocemos y sabemos qué es aquello que nos hace sentir bien…

Descubro ahora cada día que todos aquellos que no valoraron todo esto por su egoísmo, no  merecen ni un minuto de mis pensamientos, que los barro hacia el pasado para que se queden ahí bien lejos y que si algún dia los recuerdo sea para revivir sólo aquellos buenos momentos que me hicieron aquella vez…

Hoy, aprendo e intento vivir la vida con plenitud, al máximo…

Cuidándome, respetándome, amándome,…

Reconociendo en mi misma esa belleza que no quiero volver a ver apagada,

Esa inteligencia que despierta mi curiosidad,

Esa sensualidad que despiertan mis deseos,

Esa alegría que merece estar viva.

Va por vosotras… vosotras sabéis quiénes sois…