Y ando aqui sentada, pensando y sin encontrar explicación, a como nos complicamos nuestra existencia, a como usamos nuestro egoismo para pensar que somos capaces de todo y que llevamos la razón y que por supuesto todo eso es muy bueno. Por supuesto que es todo muy bueno, porque como es mío, es estupendo y nunca me equivoco; aún cuando eso que diga, haga o deje de hacer, actue como juicio ante la persona que tengo delante.
Veamos un ejemplo, pensemos en una persona juiciosa, respetuosa, libre, con un buen nivel cultural, inteligente y muy capaz de llevar a cabo todo lo que se plantea. ¿Cómo esa persona puede en un sólo minuto perder su respeto, su juicio, su libertad al valorar injustamente los pensamientos y acciones de esta otra persona?Digamos pues, que ese respeto, ese juicio, esa libertad; puedan no ser de verdad, sino sean más bien actos descafeinados e impropios de sus actos que aparentemente deberían ser otros.
No hay nada peor que pensar que uno lleva la razón. Siempre digo algo, esto que experimento, que vivo, que siento, es bueno para mí. Y me siento feliz por ello. Lo que no logro entender es cómo y por qué puede llegar a incomodar a otros.
Desde siempre, he aceptado a los demás como son, "con sus cositas buenas y sus cositas no tan buenas", he aprendido a respetarlos y a convivir teniendo en cuenta todo esto. Mientras la convivencia ha sido posible, pues esa persona ha permanecido en mi vida. Cuando no me queda más remedio, porque esa persona por diferentes circunstancias familiares o laborales, no ha podido desaparecer, he tenido a bien, pensar que tenía que saber convivir con la misma, lo mejor que pudiera.
Lo que no puedo llegar a entender es la razón por la que a la gente le incomoda mis creencias religiosas. Yo no me meto con las de los demás, al contrario intento respetar y comprender porqué cada persona toma ciertos tipos de decisiones o elige una cosa u la otra.No intento convencer a nadie, sí que pido respeto; pero muchas veces parece que molesta que lo tengas tan claro. Para nada lo intento. Yo soy feliz creyendo en lo que creo y viviendo mi fé a mi manera. No entiendo pues como eso puede incomodar a alguien. Y muchas veces, llego a pensar que esa incomodidad que siente el otro es debida a que en su interior no tiene las cosas tan claras como las expresa al exterior. Y es una pena, porque no hay nada mejor que ser coherente con uno mismo y no tener miedo de descubrir que las cosas quizas no son como uno se las había planteado inicialmente.
Lo peor de todo es quedarse anclado en ideas antiguas y no descubrir las que ahora están presentes. Las ideas, los pensamientos y la religión evoluciona. Y tomar como valor absoluto los medios de comunicación es un craso error, que puede llevar a grandes confusiones. Vivamos pues por nosotros mismos, observemos, preguntemos,escuchemos y experimentemos. Así y sólo así podremos definir nuestra posición.
PROGRAMACION FRATERNIDAD CURSO 19/20
Hace 6 años
