lunes, 9 de marzo de 2009

ENCONTRARSE CON DIOS EN LA ORACIÓN

Supongo que no es cuestión de suerte, ni de azar, ni nada por el estilo...

En ocasiones te encuentras en la vida, en situaciones en las que sabes que tienes mucho que dar y mucho que llevarte de los demás. LLevarte mucho de su amor sin condición... Este fin de semana me he vaciado un poquito para personas que han necesitado de mí y casi sin darme cuenta, yo me he llevado de ellos, su empuje, su cariño, sus sonrisas, sus abrazos, sus momentos de oración, sus reflexiones, sus lagrimas,... me han hecho sentirme viva. Ellos y Dios.

Para mí, ha sido como cerrar un viejo portón, de esos de antes, que pesaban tanto y echar la llave,... y ahí detras han quedado una serie de experiencias que me ayudaran a continuar en esta etapa nueva que comienza esta semana. Experiencias que quedan detrás de ese porton. No sé explicarlo bien, pero es lo más parecido con lo que lo puedo comparar...

Y lo mejor no me he sentido sola...Con cuidado, casi sin darte cuenta, con pequeños empujones llenos de cariño y caricias, El te lleva... te guía,... te enseña, .... te habla,.. así me he sentido: llevada, guiada, enseñada y en diálogo en la oración por Dios.

Casi sin darme cuenta, igual que un enamorado prepara una cita con su enamorada, El me ha preparado un encuentro, lleno de gente, pero íntimo... le veía y le sentía dentro de mí y mis ojos se llenaban de alegría por verle. Y eso ha valido la pena, tanto... que casi ha quedado ahí en un pequeño rincón los sinsabores de los meses pasados.

Ahora solo queda algo más, seguir cogida de su mano, para no dejarme caer, para no desfallecer... y no dejar de sentir el amor de Dios en mi corazón. Porque eso es lo que realmente vale la pena, sentir el amor de Dios y llevarlo contigo para expandirlo a todos.

Gracías a mis tíos Lázaro y Milagros, a Jesús, a María Jesús, a Chica, a Mari Carmen, a Maria Teresa, a Paqui, a Angustias, a Sergio, a Lidia y a Joaquina, por darme tanto con tan poco y por ver y sentir a Dios en ellos. Gracias al Padre, por dejarme compartir estos momentos junto a ellos.

Paz y bien.

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